miércoles, 9 de noviembre de 2011

LIBRE – PETER FECHTER


Hacer un poquito de historia, y recordar lo que para muchos fue uno de los tantos episodios oscuros que marcó el S. XX. es necesario.

Al finalizar la II Guerra Mundial, tras la división de Alemania, Berlín también quedó dividida en cuatro sectores de ocupación: soviético, estadounidense, francés e inglés. Las malas relaciones entre los comunistas y los aliados fueron creciendo hasta llegar al punto en que surgieron dos monedas, dos ideales políticos y, finalmente, dos Alemanias. En 1949, los tres sectores occidentales (estadounidense, francés y británico) pasaron a llamarse República Federal Alemana (RFA) y el sector oriental (soviético) se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA). ¿qué contradicción los comunistas… demócratas!!!. En fin. Berlín quedó dividida y se crearon 81 puntos de paso entre las dos zonas de la ciudad.

La maltrecha economía soviética y la floreciente Berlín occidental hicieron que hasta el año 1961 casi 3 millones de personas dejaran atrás la Alemania Oriental para adentrarse en el capitalismo y las mejores oportunidades que le ofrecían los aliados para sí y su familia. La RDA, es decir el sector soviético, comenzó a darse cuenta de la pérdida de población que sufría (especialmente de altos perfiles, es decir mano de obra calificada, estudiosos, científicos, empresarios, profesionales de todas las ramas y disciplinas, músicos, artistas, docentes y ni hablar, de la población en general en edad de trabajar y contribuir al escaso PBI).

Los berlineses despertaron el 13 de agosto de 1961 con un nuevo agregado en la ciudad, una alambrada “provisional” de 155 km. que separaba las dos partes de Berlín. Los medios de transporte se vieron interrumpidos y ninguno podía cruzar de una parte a otra. Aquellos que trabajan en Berlín Oriental se vieron obligados a permanecer de este lado, perdiendo sus fuentes de trabajo, muchas familias quedaron separadas, los hijos de un lado y los padres, los esposos de un lado y del otro.

Durante los días siguientes, comenzó la construcción de un muro de ladrillo y las personas cuyas casas estaban en la línea de construcción fueron desalojadas. Con el paso de los años, hubo muchos intentos de escape, algunos con éxito, de forma que el muro fue ampliándose hasta límites insospechados para aumentar su seguridad.

El Muro de Berlín acabó por convertirse en una pared de hormigón de entre 3,5 y 4 metros de altura, con un interior formado por cables de acero para aumentar su resistencia. En la parte superior colocaron una superficie semiesférica para que nadie pudiera agarrarse a ella. Era el mejor símbolo de la guerra fría entre los Aliados y la Unión Soviética.

Acompañando al muro, se creó la llamada “franja de la muerte”, formada por un foso, una alambrada, una carretera por la que circulaban constantemente vehículos militares, sistemas de alarma, armas automáticas, torres de vigilancia y patrullas acompañadas por perros las 24 horas del día. Tratar de escapar era similar a jugar a la ruleta rusa con el depósito cargado de balas. Aun así, fueron muchos los que lo intentaron.

Uno de ellos, era un joven llamado Peter Fechter que había nacido en Berlín una mañana fría de enero de 1944. trabajaba como obrero de la construcción en la República Democrática Alemana… Aproximadamente un año después de la construcción, con 18 años apenas recién cumplidos, Fechter intentó escapar de la Alemania comunista junto con su amigo Helmut Kulbeik. El plan consistía en esconderse en un taller de carpintería cerca del muro, para observar el movimiento de los guardias desde allí y poder saltar desde una ventana en el momento adecuado hasta el llamado corredor de la muerte. El 17 de Agosto de 1962 fue el día elegido para alcanzar la libertad. Sin embargo, cuando intentó escalar el muro, los guardias dispararon. Aunque Kulbeik logró atravesar el muro, Fechter fue alcanzado en la pelvis, a la vista de cientos de testigos. Él cayó de nuevo hacia el corredor de la muerte del lado este. A pesar de sus gritos, no recibió ayuda médica de ninguna parte y se desangró hasta morir aproximadamente una hora más tarde.

Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados de Berlín contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de ambos lados para que le ayudasen. Pero ambos bandos tenían miedo de ser agredidos, de recibir disparos, como había pasado en ocasiones anteriores; aunque ninguna en una circunstancia tan perentoria como esta y a las dos de la tarde, con tantos testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental.

Peter Fechter murió intentando alcanzar su libertad…Ahora entenderéis la letra de la siguiente canción, un homenaje a este joven, fue escrita 10 años dsps de conocerse el suceso por José Luis Armenteros y Pablo Herrero.

La escuchamos? Libre Nino Bravo.

Nino Bravo – Libre

En el lugar donde murió Peter Fechter, se levantó en 1990 un monumento.

Entre 1961 y 1988, más de 100.000 ciudadanos de la RDA intentaron huir a través de la frontera interalemana o el Muro de Berlín. Más de 600 personas fueron abatidas a tiros por soldados fronterizos de la RDA o murieron de otra forma al intentar huir. Algunos de ellos murieron ahogados, sufrieron accidentes mortales o se suicidaron al ser descubiertos.

Además, murieron, por lo menos, 251 viajantes procedentes del Este y del Oeste al llevarse a cabo los controles en los pasos fronterizos de Berlín. Incontables son las personas que murieron de tristeza y desesperación por los efectos que tuvo para su vida la construcción del Muro.

La canción es símbolo de todo el pueblo alemán que soñó con huir, ya que si Peter fue la primera víctima del muro, el último fue Chris Gueffroy, el 5 de febrero de 1989, tenía, precisamente, veinte años…


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradezco tu comentario...

Share |